Dominio
Desarrollo social y emocional
Durante los tres primeros años, el desarrollo social y emocional de los bebés y los niños pequeños incluye el sentido de sí mismos y su capacidad para hacer que las cosas sucedan en su entorno, la expresión y regulación de sus emociones y comportamientos, y sus habilidades de interacción social. Desde el principio de su vida, los bebés establecen relaciones estrechas y esenciales con sus cuidadores. Estas relaciones son fundamentales para el apego y para las interacciones que conforman el desarrollo social y emocional emergente del niño.
¿Por qué es importante el desarrollo social y emocional?
Desde su primer llanto y el momento en que su llanto se calma por la respuesta de un cuidador, los bebés son seres sociales y emocionales. El llanto es solo una de las diversas formas en que los bebés pequeños expresan sus sentimientos y necesidades a los demás. En los primeros años, el desarrollo social está muy integrado con el desarrollo emocional, ya que los bebés y los niños pequeños exploran su mundo en las relaciones con sus cuidadores, compañeros y otras personas. El desarrollo social y emocional de los bebés y los niños pequeños es fundamental para su salud mental y su bienestar y desarrollo generales.
¿Qué habilidades y conocimientos se describen en el dominio del desarrollo social y emocional?
Las habilidades y los conocimientos descritos en el dominio del desarrollo social y emocional se organizan en las siguientes tres categorías:
- El ser
- Interacciones sociales
- Relaciones
Fundamentos para nacimiento a 36 meses
Abra las categorías a continuación para explorar cómo se aplican los fundamentos a los periodos de edad del nacimiento a 4 meses, 4 a 11 meses, 11 a 23 meses y 23 a 36 meses.
Categoría 1.0El ser
La categoría del ser incluye el sentido de identidad de los bebés y los niños pequeños como individuos y en relación con los demás, así como su sentido de la autonomía y las capacidades emergentes. También aborda la expresión y el aprendizaje de los bebés y los niños pequeños para corregular y regular sus emociones y comportamientos.
Edad: Nacimiento a 4 meses
Primeros cuatro meses
Desde muy temprano, los bebés son actores de su entorno, expresan emociones primarias como la alegría y el miedo y manifiestan sus intereses y necesidades. La expresión de sus emociones, sus interacciones y sus experiencias también están influenciadas por su contexto cultural, que se refleja en las prácticas y los valores de su familia y su comunidad. En los primeros meses, los bebés realizan las siguientes actividades:
- expresar sus necesidades esenciales (por ejemplo, hambre, aliviar el malestar) mediante diversas señales no verbales, vocalizaciones y signos de angustia (por ejemplo, llorar o apartar la mirada de la cara del cuidador)
- mostrar expresiones emocionales discretas (por ejemplo, sonreír, reír)
- mostrar distintas tendencias temperamentales en cuanto a nivel de actividad, reacción ante lo inesperado, atención y regulación, enfado/irritabilidad/frustración y exuberancia/entusiasmo/alegría
- demostrar conciencia de sus manos y pies a medida que aprenden a utilizar su cuerpo (por ejemplo, llevarse la mano a la boca, agarrar el dedo de un cuidador)
Edad: 4 a 36 meses
Fundamentos para edades de 4 a 11 meses, de 11 a 23 meses y de 23 a 36 meses.
Fundamento 1.1Sentido de identidad y pertenencia
Indicadores
4 a 11 meses
Los niños muestran una comprensión en desarrollo de que los demás son a la vez distintos y están conectados con ellos mismos, prestando atención a las características físicas (por ejemplo, los rasgos faciales) que se asocian con la raza, la etnia y el género.
11 a 23 meses
Los niños demuestran ser conscientes de sus propios rasgos y se expresan como personas distintas con características, pensamientos y sentimientos. Los niños también demuestran conciencia de los comportamientos, las respuestas y las características de otros dentro de sus relaciones en desarrollo con los cuidadores.
23 a 36 meses
Los niños identifican sus sentimientos, necesidades e intereses y, a veces, se identifican a sí mismos y a los demás como miembros de uno o varios grupos haciendo referencia a categorías sociales (por ejemplo, raza, etnia, género) o prácticas culturales.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Orientarse hacia una persona que le llama por su nombre.
- Agitar los brazos y patear cuando ve o escucha a una persona conocida entrar en la habitación.
- Llorar cuando su cuidadora preferida sale de la habitación.
- Mirar con interés las fotos de la cara de su cuidador en la pared.
- Estar atento cuando escucha a un familiar hablar en la lengua de su hogar.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Utilizar el nombre u otra etiqueta familiar (por ejemplo, apodo, orden de nacimiento, “hermana pequeña”) al referirse a sí mismo.
- Reconocer su propia imagen en el espejo y comprender que es él mismo.
- Señalar o indicar partes del cuerpo cuando se le pregunta. Por ejemplo, se comunica en hupa, “whe: da′ay” («mi cabeza») y se señala la cabeza.
- Moverse con entusiasmo cuando se le acerca una persona que suele participar en juegos activos.
- Imitar o aprender mejor una nueva acción o palabra de una persona que habla lenguas conocidas en comparación con lenguas desconocidas.
- Señalar una imagen de un libro que se parezca a un miembro de la familia por un atributo compartido, como el género o el color de la piel (por ejemplo, señalar la imagen de una mujer con bufanda y decir “mama” en la lengua del hogar).
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Decir su propio nombre.
- Utilizar pronombres como yo, mí, tú, nosotros, ellos, él y ella.
- Hacer algunas comparaciones sencillas entre sí mismo y los demás. Por ejemplo, decir: “Lucas is a boy like me.” (“Lucas es un niño como yo”).
- Hacer comparaciones entre los miembros de la familia y otras personas. Por ejemplo, ver a una persona vestida con un sari y comunicar: “Her dress like Nani.” («Su vestido como abuela»).
- Demostrar preferencia por determinados objetos (por ejemplo, rompecabezas, carros, ropa de vestir) o actividades.
- Demostrar preferencias de juego con niños de la misma edad, género o raza o niños que hablen la misma lengua.
La influencia del contexto en el sentimiento de pertenencia a un grupo en específico
Los niños aprenden sobre la pertenencia a un grupo basándose en las personas que ven y no ven de forma habitual en distintos tipos de contextos, como lugares de cuidado, oficinas, medios de comunicación y vecindarios. El sentido que tienen los niños de la pertenencia a un grupo está determinado por el tipo de lenguaje que utilizan las personas de su entorno para describir a una persona o grupo de personas, como el lenguaje relacionado con el color de la piel. Los niños se benefician de familiarizarse con personas que son diferentes a ellos, ya que estas experiencias moldean su procesamiento y comprensión de las similitudes y diferencias de los demás (Ellis et al., 2017; Hwang et al., 2021).
Fundamento 1.2Reconocimiento de agencia
Indicadores
4 a 11 meses
Los niños demuestran que son capaces de hacer que las cosas sucedan.
11 a 23 meses
Los niños experimentan con diferentes maneras de hacer que las cosas sucedan, persisten en intentar hacer cosas incluso cuando se enfrentan a dificultades y muestran un sentimiento de satisfacción por lo que pueden hacer.
23 a 36 meses
Los niños muestran comprensión de sus propias capacidades para hacer que las cosas sucedan y a veces se refieren a esas capacidades cuando se describen a sí mismos.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Levantar los brazos para que una cuidadora lo levante y lo coloque en un cambiador.
- Agitar un juguete musical (por ejemplo, un sonajero) para intentar que vuelva a sonar la música.
- Iniciar un juego favorito. Por ejemplo, levantar un pie para que el cuidador empiece a recitar la rima infantil “This Little Piggy” (“Este cerdito”) mientras juega con los dedos de los pies de la niña.
- Señalar un libro y sonreír con satisfacción después de que una persona lo baje de la estantería.
- Dejar caer objetos intencionada y repetidamente, observar lo que ocurre y expresar felicidad cada vez.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Señalar al cuidador que tiene el pañal sucio y, después de que el cuidador le ayude a cambiar el pañal, decir en su lengua del hogar: “All clean now!” (¡Ya estoy limpio!”) y aplaudir juntos.
- Rebotar de alegría después de hacer la huella de una mano con pintura.
- Hacer rodar un carro pequeño por el suelo, empujarlo con fuerza y soltarlo para ver qué pasa.
- Apretar un juguete de diferentes maneras para oír los sonidos que hace.
- Sonreír después de subir una cuesta empinada sin caerse o después de llevar un balde lleno de arena de un sitio a otro sin que se derrame.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Insistir en ir al baño solo, incluso después de que una cuidadora intente ayudarle.
- Comentar sus habilidades diciendo: “I doing this.” (“Yo hacer esto”).
- Comunicar en español: “Me puse los zapatos” después de ayudar a ponerse los zapatos.
- Terminar un cuadro y mostrarlo a otra persona.
- Completar un rompecabezas difícil por primera vez y aplaudir o expresar en cantonés: “我好叻砌圖。” (“Se me dan bien los rompecabezas”).
Fundamento 1.3Expresión de emociones
Indicadores
4 a 11 meses
Los niños expresan una variedad de emociones primarias como satisfacción, alegría, tristeza, interés, sorpresa, disgusto, enfado y miedo en respuesta a diferentes experiencias.
11 a 23 meses
Los niños expresan sus emociones de forma clara e intencionada y manifiestan algunas emociones secundarias, como el orgullo, a través de diversos comportamientos.
23 a 36 meses
Los niños expresan emociones secundarias y autoconscientes, como el orgullo, la vergüenza, el bochorno y la culpa. Los niños demuestran ser conscientes de sus sentimientos comunicándolos con palabras o gestos para describirlos a otros o representándolos en juegos de fantasía.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Llorar de enfado cuando otra niña le quita su objeto especial de consuelo.
- Mostrarse cauteloso, llorar o apartarse cuando se acerca un extraño.
- Agitar los brazos y las piernas cuando un cuidador le canta.
- Dejar de llorar y acurrucarse cuando una cuidadora lo carga.
- Abrir la boca para mostrar sorpresa cuando una persona le quita la manta que le cubre la cara para jugar al escondite.
- Reírse cuando una persona la levanta por encima de la cabeza.
- Probar un alimento nuevo y reaccionar con una expresión facial de disgusto.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Expresar enfado cuando le quitan un juguete quitándoselo a otro niño de las manos o pegándole.
- Mostrar afecto por una persona abrazándola.
- Expresar celos intentando colocarse en el regazo de una persona cuando otra niña ya está sentada allí.
- Sonreír directamente a otros niños cuando interactúa con ellos.
- Aplaudir o sonreír al identificar correctamente un objeto en la lengua de su hogar.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Comunicar “I am angry” (“Estoy enfadada”) utilizando un tablero de comunicación y apretar los puños cuando otro niño le quita un juguete.
- Esconder la cara con las manos cuando se siente avergonzado.
- Expresar un sentimiento diciendo en español, “No me gusta”.
- Comunicar en tagalo, “Miss ko si Lola” («Extraño a la abuela») después de hablar por teléfono con ella.
- Representar diferentes emociones durante los juegos de simulación “llorando” cuando finge estar triste y “haciendo gorgoritos” cuando finge estar contento.
- Expresar culpa después de tomar un juguete del cubículo de otra niña sin permiso, tratando de ponerlo de nuevo sin que nadie lo vea.
Cultura y expresión emocional
La expresión de las emociones de los niños está determinada por su contexto cultural. Los cuidadores pueden fomentar la expresión de las emociones de diferentes maneras en función de sus valores y prácticas culturales. Por ejemplo, a un niño se le puede educar para que exprese sus emociones de forma más externa o más interna, para que muestre ciertas emociones, pero no otras, o para que espere a recibir señales o el permiso de la figura de autoridad para expresar sus emociones. Las expectativas familiares y culturales también pueden influir en que se anime a un niño a expresar ciertas emociones, pero no otras, basándose en las expectativas de género. Los educadores infantiles pueden establecer relaciones con las familias para conocer sus valores culturales y sus preferencias en cuanto al cuidado de sus hijos, así como las historias, rutinas y prácticas que comparten con ellos. Debido a la influencia de la cultura, los educadores infantiles también deben prestar atención a la manera en que sus propias creencias y valores influyen en la expresión de las emociones y el comportamiento de los niños.
Fundamento 1.4Regulación de emociones y comportamiento
Indicadores
4 a 11 meses
Los niños utilizan conductas de autorregulación emocional para consolarse. Los niños a menudo necesitan ayuda para controlar sus emociones y su conducta y muestran una capacidad emergente para comunicar la necesidad de ayuda ante la incomodidad o la angustia.
11 a 23 meses
Los niños demuestran diversas maneras de consolarse o de evitar o ignorar situaciones que les causan incomodidad. Los niños necesitan apoyo para gestionar emociones fuertes y responden a las opciones y expectativas establecidas por los cuidadores. Los niños también comunican sus sentimientos y deseos con palabras y gestos.
23 a 36 meses
Los niños anticipan la necesidad de consuelo e intentan prepararse para las transiciones. Los niños a veces manejan conductas y emociones con poco o ningún apoyo del cuidador. Los niños muestran muchas conductas de autorregulación emocional, dependiendo de la situación, y comunican sentimientos específicos.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Dejar de llorar cuando una cuidadora le ofrece un objeto de consuelo.
- Quejarse cuando se le coloca sobre la manta y empezar a sonreír y a emitir sonidos de satisfacción cuando un cuidador le ofrece una presencia tranquila y atenta.
- Girarse o alejarse gateando de un objeto que haga un ruido que le asuste.
- Chuparse el dedo para sentirse mejor.
- Girar la cabeza o apartar el biberón cuando termina de comer.
- Dejar de llorar cuando una cuidadora la mece de un lado a otro.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Utilizar objetos especiales de consuelo, como una manta de bebé o un peluche, para ayudar a calmarse.
- Jugar con un juguete para distraerse del malestar.
- Tratar de estar cerca de una cuidadora cuando está molesta.
- Reaccionar intensamente, por ejemplo, lanzando un objeto, pegando o cerrándose (incapaz de expresarse o mostrándose insensible) cuando se activa o se siente frustrado.
- Dejar de colorear en la pared y optar por colorear en un caballete cuando una cuidadora le explica que puede colorear en papel o en el caballete, pero no en las paredes.
- Acercarse al educador infantil para darle un abrazo y expresar en mandarín: ”奶奶上班” («Abuela trabaja»), y luego señalar la puerta para comunicar que extraña a su abuela.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Hacer gestos para pedir un objeto especial de consuelo a un cuidador antes de subirse al asiento del carro para un viaje largo.
- Demostrar a la educadora infantil que le gusta una canción especial durante la siesta tarareando la melodía de una canción mientras está acostado en la cuna.
- Intentar morder a otros niños menos cuando se le ofrece un collar para masticar.
- Tener un atraso en el desarrollo y, cuando se le prepara con antelación o cuando tiene alguna capacidad de elección sobre lo que ocurre, manejar mejor las transiciones.
- Jugar tranquilamente en un rincón acogedor de la habitación justo después de dejarlo hasta que esté listo para jugar con los demás niños.
- Compartir o afrontar emociones representando experiencias emocionales o sucesos traumáticos mientras juega para intentar dominar o afrontar sus sentimientos.
Nota: Este fundamento está estrechamente relacionado con el Fundamento 2.2 Control inhibitorio del dominio de los enfoques de aprendizaje. Ambos fundamentos desempeñan un papel importante en la manera en que los niños aprenden a gestionar sus conductas y emociones
Variación en la regulación de la conducta infantil
La conducta infantil y la regulación del comportamiento de los niños están influenciadas por factores individuales, como las tendencias temperamentales, y factores ambientales, como las creencias y prácticas culturales y las relaciones con los cuidadores. Las expectativas y los objetivos de los cuidadores en relación con la conducta de los niños pueden variar. En el hogar, se puede animar a un niño a moverse libremente. A otro niño se le puede animar a estar callado como señal de respeto a las figuras de autoridad o para mantener la armonía dentro del grupo.
Las tendencias temperamentales únicas de los niños influyen en su conducta en distintas situaciones, incluidas las formas en que regulan voluntariamente sus emociones y comportamientos. Los bebés varían en su capacidad para centrar, cambiar y mantener la atención según sea necesario, lo que a su vez influye en la medida en que demuestran autorregulación emocional y conductual.
Es importante que los niños desarrollen habilidades y estrategias para regular sus emociones y conductas en las relaciones con sus cuidadores. Los cuidadores pueden demostrar que son conscientes de sus propias respuestas emocionales y conductas, y de cómo regularlas, mostrando afecto y receptividad ante las emociones y comportamientos de los niños. De esta manera, los cuidadores crean las condiciones para la corregulación, donde modelan y apoyan a los bebés y niños pequeños en la práctica de la regulación de sus emociones y conductas. Los niños que han sufrido un trauma pueden mostrar niveles elevados de estrés y activación en respuesta a acontecimientos, cambios o transiciones específicos durante el día. Los recursos de salud mental infantil pueden ayudar a los educadores infantiles a aprender a ayudar a los niños a regular sus reacciones ante la conducta y el estrés.
Categoría 2.0Interacciones sociales
La categoría de interacciones sociales incluye las interacciones de los bebés y los niños pequeños con sus cuidadores y otras personas, así como con sus compañeros. También incluye las habilidades necesarias para participar en interacciones sociales significativas, como la comprensión social, la empatía y el afecto.
Edad: Nacimiento a 4 meses
Primeros cuatro meses
Los bebés pequeños observan y responden a los estímulos de su entorno social como parte de las primeras interacciones sociales, aprendiendo inicialmente de las iniciativas sociales de los demás, como las expresiones faciales, los gestos o el habla de los padres hacia ellos (Rosenblum et al., 2019). Cuanto más receptivas y recíprocas sean las interacciones entre los bebés y los cuidadores en sus vidas, más podrán aprender a comunicar sus necesidades de manera efectiva, provocar las respuestas deseadas de los demás y expresar una serie de emociones. En los primeros meses, los bebés realizan las siguientes actividades:
- utilizar los sentidos disponibles para percibir caras, sonidos y objetos de su entorno (por ejemplo, explorar con la boca, tocar, escuchar, mirar)
- dirigir la mirada, establecer contacto visual y seguir a otras personas y objetos en su campo de visión
- percibir voces humanas, olores y el habla de otras personas (por ejemplo, reconocer la voz de un cuidador)
Edad: 4 a 36 meses
Fundamentos para edades de 4 a 11 meses, de 11 a 23 meses y de 23 a 36 meses.
Fundamento 2.1Comprensión social
Indicadores
4 a 11 meses
Los niños muestran interés por objetos que personas conocidas están atendiendo o por acciones que personas conocidas están haciendo. Los niños a veces demuestran entender cómo llamar la atención de otras personas, participar en interacciones con otros, e imitar las acciones simples o expresiones faciales de los demás.
11 a 23 meses
Los niños demuestran saber cómo hacer que personas conocidas respondan de una manera específica a través de gestos, vocalizaciones y atención compartida; utilizan las señales sociales de otra persona para guiar sus propias respuestas a los acontecimientos; y demuestran aprender a interactuar con personas conocidas de maneras más complejas y prosociales (por ejemplo, ayudando y obstaculizando acciones) a través de la imitación y la observación.
23 a 36 meses
Los niños comunican a veces sus propias necesidades, sentimientos e intenciones, así como las de otras personas, y participan con los demás en interacciones más extensas y actividades comunes (por ejemplo, actividades orientadas a objetivos, conversaciones). Como parte de la comprensión de las necesidades de los demás, los niños también expresan interés por cómo se trata a los demás y cómo se distribuyen y utilizan los recursos (por ejemplo, turnándose).
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Participar en juegos de interacción directa con un cuidador, como la comunicación recíproca al hacer expresiones faciales o vocalizar.
- Gritar ante la expectativa de que una cuidadora le descubra los ojos durante un juego de escondite.
- Aprender comportamientos sencillos imitando las expresiones, gestos o sonidos de una persona conocida (por ejemplo, soplar un beso).
- Intentar iniciar un juego o rutina familiar con una persona conocida incitándole a ello.
- Demostrar referencias sociales basándose en las caras, voces o gestos de los demás para decidir qué hacer en una situación incierta (por ejemplo, al oír un sonido desconocido).
- Seguir la mirada del cuidador para ver un juguete.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Participar en juegos intencionados de interacción, como tocar la nariz de otra persona.
- Gesticular hacia un objeto o comida deseados mientras extiende la mano, emite sonidos vocales (“¡yeh, yeh!”) y mira hacia el cuidador.
- Expresar “¡No!” repetidamente cuando se le presenta la opción de elegir qué cuento leer antes de dormir.
- Mirar en la dirección de una persona que gesticula o señala, especialmente cuando esa persona comparte la cultura y el idioma de la niña.
- Recoger las llaves que se le caen a una cuidadora y dárselas.
- Aprender conductas más complejas por imitación, como ver a un niño mayor montar sus juguetes e intentar hacerlo ella misma.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Cambiar de rol en los juegos de simulación, decir a una persona lo que debe hacer en su rol o ampliar la secuencia, por ejemplo, preguntando en vietnamita: “Uống gì không?” («¿Quieres bebida?») después de llevar comida simulada a la mesa como camarero.
- Nombrar sus propios sentimientos o deseos, contrastar explícitamente sus sentimientos o deseos con los de otra persona o describir por qué se siente así.
- Describir lo que ocurre durante la rutina de acostarse u otro acontecimiento cotidiano conocido.
- Comunicar en español: “¡Manita necesita leche!” cuando se dé cuenta de que una hermanita está llorando.
- Ayudar al cuidador a recoger al final del día colocando los juguetes en su lugar habitual.
- Llevar un juguete a un compañero cuando se dé cuenta de que no tiene uno.
Nota: Este fundamento está estrechamente relacionado con el Fundamento 2.1 Atención y el Fundamento 3.2 Esfuerzo colaborativo en el dominio de los enfoques de aprendizaje. Juntos, estos fundamentos describen cómo los niños aprenden a través de la atención compartida entre personas y un objeto o evento compartido.
Referencia social y similitud
A medida que los bebés y los niños pequeños aprenden sobre su entorno y su conducta social mediante estrategias como el seguimiento de la mirada y la imitación, tienden a confiar en cuidadores de origen similar al suyo. Así, es más probable que un bebé imite a un cuidador que hable la lengua de su hogar (Altınok et al., 2022; Marno et al., 2016) o que sea de su misma raza (Dillmann et al., 2024).
Fundamento 2.2Empatía
Indicadores
4 a 11 meses
Los niños demuestran ser conscientes de los sentimientos de los demás reflejando sus expresiones emocionales o reaccionando ante ellas.
11 a 23 meses
Los niños cambian su comportamiento en respuesta a los sentimientos de los demás, aunque sus acciones no siempre hagan que la otra persona se sienta mejor. Los niños muestran una mayor comprensión de la razón de los sentimientos ajenos y tienen respuestas emocionales basadas en las experiencias emocionales de los demás (por ejemplo, se angustian por la angustia del otro).
23 a 36 meses
Los niños comprenden que otras personas tienen sentimientos distintos de los suyos. Los niños muestran preocupación por los demás y a veces responden a las necesidades emocionales de otras personas de una manera que puede hacer que esa persona se sienta mejor.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Fruncir el ceño o llorar cuando otro niño llora.
- Dejar de jugar y girar la cabeza hacia una niña que llora.
- Reírse cuando un hermano mayor o una compañera pone una cara graciosa.
- Devolver la sonrisa a una persona conocida.
- Reír y gritar cuando otro niño ríe y grita.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Notar que un compañero de juego llora y tirar de la ropa de la cuidadora para que esta se acerque.
- Enfadarse cuando otra niña tiene una rabieta.
- Dar palmaditas suaves en la espalda de un compañero que llora, como ha hecho antes un cuidador.
- Intentar abrazar a una compañera que parece disgustada o nerviosa.
- Dejar de jugar y mirar con atención preocupada a un niño que grita.
- Llevar un peluche o un objeto especial de consuelo a una niña que parece disgustada.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Hacer caras graciosas para intentar hacer sonreír a una hermana que llora.
- Comunicar: “Erin está molesta poque Alma no se lo dio”.
- Utilizar el lenguaje de señas estadounidense (ASL, por sus siglas en inglés) para decir “Tía triste”, cuando ve a su tía llorando en respuesta a una película.
- Comunicar los sentimientos de un personaje de un cuento basado en un dibujo, diciendo en español: “¡Oso está feliz!”.
- Comentar en la lengua del hogar que compartan: “No pasa nada” a un niño que se ha caído y está llorando y pedir ayuda a un cuidador.
Fundamento 2.3Interacciones con cuidadores y otras personas
Indicadores
4 a 11 meses
Los niños participan intencionadamente en interacciones recíprocas y siguen la mirada de una persona conocida (por ejemplo, el educador) hacia un objeto o una persona. Los niños se interesan por las personas desconocidas y, al mismo tiempo, se muestran cautelosos ante ellas.
11 a 23 meses
Los niños participan en rutinas e interacciones complejas y se dirigen intencionadamente a personas conocidas para recibir ayuda con la satisfacción de sus necesidades. Los niños siguen mostrando interés por personas desconocidas y poco a poco interactúan con ellas en presencia de una persona conocida. Los niños también consultan a una persona conocida cuando tienen dudas sobre algo o alguien.
23 a 36 meses
Los niños interactúan con personas conocidas y desconocidas para jugar, resolver problemas o comunicar experiencias o ideas.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Acurrucarse en los brazos del educador infantil cuando un visitante entra en el salón, pero observar al visitante con interés.
- Participar en juegos como las palmaditas y el escondite.
- Tomar las manos de una persona conocida y mecerlas hacia delante y hacia atrás como forma de pedirle que cante una canción favorita.
- Vocalizar para llamar la atención de una persona conocida.
- Seguir con interés la mirada de una persona conocida cuando agarre su sonajero favorito.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Observar cómo interactúa la cuidadora con una persona desconocida y acercarse gradualmente a esa persona para enseñarle un juguete favorito.
- Buscar apoyo de una persona conocida cuando no esté segura de si algo es seguro.
- Llevar una toallita a una persona conocida cuando ésta señale la toallita y se lo indique verbalmente.
- Permitir que una persona desconocida se acerque sólo después de que la persona muestre interés por una cuchara de madera que también sea interesante para la niña.
- Observar y luego ayudar a una persona conocida mientras prepara un bocadillo.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Preguntar su nombre a un visitante de la clase utilizando palabras o símbolos ilustrados.
- Participar en la narración de cuentos con un visitante.
- Señalar un arcoíris a una persona y comunicarle en mandarín: “彩虹” (“Arcoíris”).
- Resolver un problema sobre cómo llenar la regadera para las plantas con una persona conocida.
- Hablar con una educadora infantil del salón de clases de al lado sobre una próxima fiesta de cumpleaños.
Fundamento 2.4Interacciones con compañeros
Indicadores
4 a 11 meses
Los niños muestran interés por compañeros conocidos y desconocidos. Los niños miran fijamente a otros niños, exploran las caras y los cuerpos de otros niños o responden a hermanos y compañeros mayores.
11 a 23 meses
Los niños participan en interacciones simples con sus compañeros durante breves periodos de tiempo.
23 a 36 meses
Los niños participan en juegos cooperativos sencillos con sus compañeros en torno a un objetivo o una actividad compartidos.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Hacer gorgoritos o vocalizar cuando una hermana interactúa con ellos.
- Observar a un compañero que llora con expresión seria.
- Observar a otros niños con interés.
- Tocar los ojos o el pelo de una compañera, si el bebé se guía principalmente por el tacto.
- Reírse cuando un hermano mayor hace una cara graciosa.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Turnarse con un hermano para acurrucarse con un peluche.
- Agarrar un juguete de otra niña que lo haya tomado.
- Ofrecer un bocadillo a otro niño, cuando una cuidadora le anima a hacerlo.
- Hacer cosquillas a otra niña que se ríe, recibir cosquillas de vuelta y reírse, y volver a hacer cosquillas a la otra niña.
- Colocarse una canasta en la cabeza y reírse cuando un compañero hace lo mismo con su propia canasta.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Compartir objetos con dos compañeros en la cocina de juego como parte de la representación de tareas domésticas.
- Comunicarse con sus compañeros sobre lo que están haciendo mientras juegan juntos con materiales de exterior.
- Representar diferentes roles con sus compañeros, a veces cambiando de roles.
- Construir una torre alta con uno o dos niños.
- Dar a una compañera un bloque o un trozo de vía de ferrocarril cuando construyan algo juntos.
Este fundamento está estrechamente relacionado con el Fundamento 3.2 Esfuerzo de colaboración del dominio de los enfoques de aprendizaje. Ambos fundamentos describen cómo aprenden los niños a través de la interacción con los demás.
Categoría 3.0Relaciones
La categoría de relaciones incluye las relaciones estrechas de los bebés y niños pequeños con sus cuidadores y compañeros, como las relaciones de apego con los cuidadores principales y las primeras amistades con los compañeros.
Edad: Nacimiento a 4 meses
Primeros cuatro meses
Los bebés pequeños se apegan a los cuidadores que les proporcionan proximidad física y cuidados, sobre todo cuando esos cuidados responden sistemáticamente a sus necesidades e intereses y regulan su angustia. Los bebés aprenden a interactuar con otras personas a través de las relaciones que establecen en sus primeros meses de vida. En los primeros meses, los bebés experimentan lo siguiente:
- suelen expresar más alegría o mostrar menos signos de angustia cuando los levantan en brazos o cuando están físicamente cerca de sus cuidadores principales durante las horas que están despiertos
- responden a los comportamientos y expresiones emocionales de los demás (por ejemplo, sacan la lengua cuando una persona conocida se las saca o igualan el tono de los sonidos vocales)
- responden a las iniciativas sociales de los demás con señales de involucramiento, como sonrisas sociales (por ejemplo, sonriendo o riendo en respuesta al cuidador)
Edad: 4 a 36 meses
Fundamentos para edades de 4 a 11 meses, de 11 a 23 meses y de 23 a 36 meses.
Fundamento 3.1Relaciones con cuidadores
Indicadores
4 a 11 meses
Los niños inician interacciones y buscan la proximidad con cuidadores familiares con los que han desarrollado una relación de apego (figuras de apego).
11 a 23 meses
Los niños exploran el entorno en presencia de figuras de apego. Los niños prefieren a personas en las que confían para que les brinden consuelo. Cuando están angustiados, los niños suelen buscar estar físicamente cerca de las figuras de apego.
23 a 36 meses
Cuando exploran el entorno, los niños vuelven a conectar ocasionalmente con las figuras de apego (por ejemplo, mediante el contacto visual, las expresiones faciales y la atención compartida a través de conversaciones sobre sentimientos, actividades o planes compartidos). Cuando están angustiados, los niños pueden buscar estar físicamente cerca de estos cuidadores.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Llorar o seguir a un familiar cuando éste se va del entorno de aprendizaje y cuidado infantil y buscar consuelo en una cuidadora llorando y buscándola.
- Seguir llorando durante varios minutos después de que sus padres se vayan y, finalmente, calmarse cuando el educador mece su cestita.
- Levantar los brazos para que la cargue un cuidador.
- Gatear rápidamente hacia la cuidadora cuando se alarma por un ruido fuerte.
- Girarse con entusiasmo y levantar los brazos para saludar a un miembro de la familia a la hora de recogerlo.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Llorar cuando un miembro de la familia se va del entorno de aprendizaje y cuidado infantil, pero calmarse cuando esa persona vuelve para darle otro abrazo y se queda unos minutos al otro lado de la ventana.
- Correr en círculos amplios alrededor de la zona de juegos al aire libre, dando la vuelta cada vez y abrazando las piernas de la educadora infantil antes de salir corriendo de nuevo.
- Saludar a un cuidador desde lo alto de la estructura de juego para asegurarse de que le está mirando.
- Seguir físicamente a una cuidadora por la habitación.
- Jugar alejándose de un cuidador y acercarse a él de vez en cuando para ver cómo está.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Llamar en voz alta a un miembro de la familia y mirar brevemente por la ventana en busca de esa persona cuando salga del entorno de aprendizaje y cuidado infantil.
- Comunicar a su cuidador en español: “Nos gusta este” mientras señala una imagen de la divertida historia que están leyendo juntos.
- Acercarle el libro favorito del cuidador y expresarle en cantonés: “再多一本?” (“¿Otro?”) para ver si el cuidador lee un libro más, aunque el cuidador acabe de decirle al niño en cantonés: “我地睇完書。依家係時候去瞓覺啦。” (“Ya hemos terminado de leer. Es la hora de la siesta”).
- Jugar en el otro lado del patio, lejos del educador infantil, pero llorar para que la levante si se cae.
- Gritar “¡Mamá!” desde el otro lado de la habitación mientras juega para asegurarse de que su madre le presta atención.
- Buscar la atención de una cuidadora y comunicarle en español: “¡Mira!” antes de mostrar con orgullo una nueva habilidad.
- Mirar a su alrededor con ansiedad cuando ve carros que se detienen para recoger a los niños y calmarse cuando la educadora señala los diferentes colores de los carros con tarjetas con dibujos y comunica: “Your mommy has a white truck. Let’s name the colors of the cars together!” (“Tu mami tiene una camioneta blanca. Nombremos los colores de los carros juntos”).
Figuras de apego múltiple
Los bebés y los niños pequeños pueden desarrollar relaciones con múltiples figuras de apego, incluidos los padres, la familia extendida, los parientes y los educadores infantiles (Cassidy & Shaver, 2008; De Schipper et al., 2008). Los niños se benefician cuando tienen acceso a cuidadores que les brindan un cuidado sensible y receptivo, tanto en el hogar como por parte de otros parientes o cuidadores fuera del hogar. Es importante señalar que las relaciones sensibles, receptivas y constantes con los educadores infantiles en el cuidado y educación tempranos pueden ofrecer a los niños la oportunidad de desarrollar modelos de relación alternativos o nuevos a los que tal vez no tengan acceso en su hogar (Howes y Ritchie, 2002).
Fundamento 3.2Relaciones con compañeros
Indicadores
4 a 11 meses
Los niños muestran interés por las acciones, sentimientos e intereses de otros niños.
11 a 23 meses
Los niños prefieren interactuar con uno o dos niños conocidos en un espacio compartido y participan con más frecuencia en el mismo tipo de juego recíproco cuando interactúan con esos niños.
23 a 36 meses
Los niños prefieren interactuar con el mismo número reducido de niños del grupo y participar en juegos más complejos con esos niños que con otros compañeros (por ejemplo, juegos de simulación ampliados con roles, juegos con movimiento).
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Reírse cuando un compañero golpea un objeto contra la mesa donde está sentado.
- Atender a una compañera que llora con expresión seria.
- Observar a otros niños con interés.
- Estirar el pie para tocar a un compañero.
- Intentar llamar la atención de otra niña sonriéndole o balbuceándole.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Golpear objetos sobre la mesa mientras los compañeros cercanos gritan uno tras otro de emoción.
- Elegir jugar en la misma área que otros compañeros.
- Enseñar un juguete a una compañera.
- Jugar al mismo tipo de juego, como correr y perseguir, con el mismo compañero casi todos los días.
- Imitar partes de un cuento conocido que le lee una hermana en tagalo.
- Cuando un compañero empieza a hacer un pequeño montón de palitos durante el juego supervisado, añade un palito al montón y se frustra cuando el montón se cae.
Por ejemplo, un niño o niña podría...
- Observar y permanecer cerca de dos amigos ocupados jugando con tambores bongó y fruncir el ceño cuando no se le invita a jugar.
- Elegir jugar con un hermano en lugar de con un niño menos conocido.
- Mostrar tristeza cuando su amiga favorita se ausenta un día.
- Buscar a un amigo para jugar corriendo y a otra amiga con sensibilidad sensorial para jugar en la mesa de arena.
- Participar en juegos sociales de simulación con uno o dos amigos (por ejemplo, simular ser un caballo mientras una amiga simula ser el granjero).

